top of page

2025

Hace un año estaba aquí, pero no estaba presente. Funcionaba. Cumplía. Respondía. Por fuera todo parecía en orden, pero por dentro vivía cansado, cargando cosas que no sabía dónde poner. Había días en los que existir no se sentía como algo para disfrutar, sino como algo que había que resistir. Como si estar bien fuera una meta a la que solo llegas cuando ya no duele nada, cuando ya resolviste todo, cuando eres otra persona. Este año entendí que eso no pasa. Que nadie llega li

Uno nunca va a estar al cien

No porque no haga lo posible, ni porque no me observe, ni porque no quiera que esta vez sí funcione. A veces el problema no es la falta de intención, sino la carga con la que uno llega. La vida no te espera a que estés listo; simplemente pasa y te va dejando cosas encima. Personas que no se fueron del todo y que siguen apareciendo en momentos raros. Conversaciones que nunca cerraron y que regresan cuando menos las esperas. Versiones tuyas que todavía te duelen cuando aparecen

Aprender a sentir sin huir

Veo mi hipersensibilidad no como un error, sino como una forma intensa de sentir la vida. No es que exagere, es que todo me atraviesa más. Siento la alegría fuerte. La tristeza hondo. El amor sin filtro. Y a veces eso cansa. Por más de un año cerré el corazón. No porque no quisiera amar, sino porque necesitaba cuidarme. Necesitaba recuperarme en todos los aspectos, volver a mí, aprender a sostener lo que siento. En ese tiempo entendí algo clave: sentir no es el problema. El p

Agradecer

A veces caminamos por la vida con la mirada puesta en lo que falta. Si estamos solteros, deseamos tener pareja. Si tenemos trabajo, imaginamos uno mejor. Si tenemos un coche, soñamos con el siguiente. Y en esa búsqueda constante, nos acostumbramos a ver la vida como una lista incompleta. Como si siempre estuviéramos a un paso de algo… pero nunca ahí. En ese ciclo, damos por sentado lo esencial: a nuestros papás, a nuestros hermanos, a nuestros perros, a nuestra salud, nuestra

Aprender a mirarme completo

Durante el último año he tenido la oportunidad —y la valentía— de trabajar de forma consciente en mí. En mi recuperación como persona, en mi recuperación espiritual, en volver a conectar con Dios después de mucho tiempo de sentirme desconectado. Hace un año vivía una vida ausente. Estaba, pero no estaba. Caminaba con el piloto automático encendido. No disfrutaba a mis papás ni a la gente que más quiero. Me victimizaba, me enojaba, me aislaba. Y sí, estaba peleado con Dios por

UN AÑO

Hoy cumplo un año. Un año de elegirme. De dejar de escaparme de mi propia vida y empezar a habitarla. Hace doce meses estaba roto: sin amor propio, sin motivación, sin ganas de despertar. Vivía con máscaras, mintiéndole a todos —y peor aún, a mí mismo— solo para sentir que pertenecía. Era un camaleón que se adaptaba a lo que la gente esperaba de mí, aunque por dentro me estuviera apagando. Pero hoy no. Hoy me muestro tal cual soy. Sin disfraces, sin personajes, sin querer imp

Agosto

Por fin llegó agosto Y sí... ya es agosto. No sé en qué momento pasaron tantas cosas, pero aquí estoy. Un poco más despierto, un poco más...

90 dias

Querido yo

Valorar

VALORAR A LAS PERSONAS CUANDO ESTAN

MI 2024

bottom of page