Aprender a sentir sin huir
- Ram Barreda

- 16 dic 2025
- 1 Min. de lectura
Veo mi hipersensibilidad no como un error,
sino como una forma intensa de sentir la vida.
No es que exagere,
es que todo me atraviesa más.
Siento la alegría fuerte.
La tristeza hondo.
El amor sin filtro.
Y a veces eso cansa.
Por más de un año cerré el corazón.
No porque no quisiera amar,
sino porque necesitaba cuidarme.
Necesitaba recuperarme en todos los aspectos,
volver a mí,
aprender a sostener lo que siento.
En ese tiempo entendí algo clave:
sentir no es el problema.
El problema era no saber qué hacer con todo eso.
Hoy ya no le tengo miedo a sentir.
No porque no duela,
sino porque sé que puedo quedarme conmigo
cuando se pone intenso.
También entendí que sanar
no es solo abrir el corazón otra vez,
sino soltar resentimientos.
Los que guardé hacia otros
y, sobre todo, los que cargué contra mí.
Hoy elijo perdonar.
No para justificar nada,
sino para dejar de cargar peso que ya no me toca.
Me perdono por haberme cerrado.
Por haber sentido demasiado.
Por haber sobrevivido como pude.
Hoy tengo el corazón abierto,
pero sin buscar desde la necesidad.
Sin llenar vacíos.
Sin pedir que me salven.
Siento intenso, sí.
Y a veces sigue siendo complicado.
Pero ahora también me cuido.
Y con eso,
estoy bien.


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