Todo llega cuando Dios sabe que estás listo
- Ram Barreda

- hace 5 horas
- 2 Min. de lectura
Amigos, sé que no he escrito mucho últimamente. Verdaderamente he estado súper ocupado. La vida me dio un giro de 180 grados. En la chamba me ha ido muy bien: tengo nuevas responsabilidades, un nuevo puesto y nuevas áreas.
Y hoy, que tengo tanta responsabilidad, es cuando más humilde me he sentido en mi vida. Reconozco que lo más importante es ayudar a la gente, humanizar a las personas y estar ahí para todos, ¿no? Y esa es la clase de líder que quiero ser: un líder que marque, un líder que transforme, que deje algo bueno en el corazón de las personas.
¿Y por qué digo que todo llega cuando estás listo?
Porque si esta oportunidad me hubiera llegado hace un año, no estaba listo. Hace un año estaba en plena reconstrucción: volver a encontrar quién era yo, dónde estaba, qué me gusta, qué quiero. Volver a quererme, a amarme, a respetarme. Conectar con Dios, conectar conmigo.
Si hubiera sido hace dos años, estaba en pleno cagadero. Mi vida era un desmadre, yo era una persona completamente ingobernable.
Si hubiera sido hace tres o cuatro años, la soberbia y la arrogancia caminaban de mi lado. Entonces simplemente no podía ofrecer lo que hoy tengo.
Hoy, la verdad, me siento muy afortunado y bendecido con quien soy, con lo que estoy haciendo con mi vida, con la oportunidad de poder trabajar en mí, con la oportunidad de seguir creciendo todos los días, de ser consciente, de confiar en Dios, de creer que las cosas son buenas.
Estoy aprendiendo a trabajar con todas mis inseguridades, porque hoy me doy cuenta de que tengo muchas. Pero me gusta. Me gusta sentirme vulnerable. Me gusta reconocerme vulnerable y no buscar vivir con máscaras que me digan: “güey, claro que no, tú eres perfecto”.
Y así creo que la vida te va poniendo las oportunidades correctas, las personas correctas, en los momentos en los que tú estás listo. No en el momento en el que tú quisieras, porque Dios sabe que cuando tú quieres no estás listo, sino en el momento en el que Él sabe que lo estás.
Y es por eso que hoy confío más que nunca en Dios. Confío más que nunca en su plan. Confío más que nunca en que todo tiene un porqué. Y que si seguimos en este mundo es por algo, porque todavía tenemos muchas cosas que marcar, mucha gente que impactar, que hacer crecer, que ayudar a superarse.
Y estoy muy, muy agradecido.
Comentarios