top of page

Me quedo con nada

  • Foto del escritor: Ram Barreda
    Ram Barreda
  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

La vida es lo que es, no lo que me gustaría que fuera. Y aceptar eso me está costando un chingo, así de simple. Nadie te avisa que madurar es básicamente esto: sentarte contigo mismo y aguantarte lo que ves. Sin público, sin aplauso, sin nada. Tú y lo que eres, a solas.

Hay algo que llevo cachándome y no me gusta. Cuando algo me empieza a salir bien, cuando agarra forma de a deveras, me da por soltarlo. No así de golpe, eso sería más fácil. Es más lento que eso. Le bajo, me distraigo, me regreso a lo de siempre, a lo cómodo, a lo que ya conozco aunque no me lleve a ningún lado. Suelto lo bueno y me voy por lo de siempre. Y lo de siempre al final tampoco era nada. Y me quedo con nada.

Con nada.

Y la neta ese es el lugar más seguro que hay. Ahí no me equivoco. Ahí no me la juego. Nada llega lo suficientemente lejos como para que pueda fallar. Se siente como que perdí, pero la verdad es que me estoy cuidando. Es más fácil quedarme sin nada que aguantarme lo que se siente cuando algo sí me importa.

Y ojo, no es lo mismo estar en paz solo que esconderse en estar solo. A veces me digo que ando tranquilo, que así estoy bien, que no necesito nada. Mentira. A veces sí es paz. Pero muchas veces nada más me estoy escondiendo y le pongo nombre bonito pa no verlo. Hay una diferencia bien delgada entre soltar las cosas porque ya estás bien y soltarlas porque te da miedo. Y la verdad luego ni yo sé en cuál de las dos ando.

Lo que más me caga es que antes esto no me costaba. Nada me costaba. Y yo creía que esa era mi virtud, que era bueno para eso. No. No estaba ahí, esa es la neta. Andaba en otro lado todo el tiempo y por eso nada me dolía ni me pesaba. Era fácil porque estaba a medias.

Ahora no. Ahora estoy aquí, completo, y resulta que estar aquí pesa. Me doy cuenta de las cosas, las siento, me importan. Y por eso ahora todo cuesta más. No es que se me haya olvidado hacer las cosas. Es que ahora sí me importan y eso lo cambia todo. Y aunque pese, no me regresaría a como estaba antes ni aunque me pagaran. El de antes la tenía más fácil, sí, pero no estaba vivo, nada más andaba pasando.

Cuando digo que me da hueva, miento. No es hueva. Es miedo, nada más que “me da hueva” suena menos pendejo que “me da miedo que esto sí funcione y la cague, o que llegue lejos y no sepa qué hacer con eso”. Me dejo la salida abierta antes de arriesgarme. Es todo. Pretextos bien armados pa no tener que quedarme.

Y va otra que viene en el mismo bonche: ya dejé de andar forzando a la gente. El que quiere estar, se nota. Y el que no quiere, se nota más. Antes me partía solo por jalar a alguien que ya tenía un pie afuera, por sacarle atención a quien no me la quería dar, por demostrarle algo a quien ni me estaba viendo. Ya no. No persigo, no insisto, no le muevo. La atención que tienes que forzar no es atención, y el cariño que tienes que rogar no es cariño. Si lo tengo que jalar a fuerzas, ya me dijo todo lo que necesitaba saber.

Y a veces siento que soy difícil de querer. Pero ya viéndolo bien, no we, el difícil soy yo. Yo pongo las barreras, yo pongo los pretextos, yo soy el que no deja entrar a nadie y luego me quejo de que ando solo. No es que sea difícil de querer. Es que no me dejo. Y no es lo mismo, aunque se sienta igualito.

No escribo esto porque ya lo tenga resuelto, para nada. Apenas lo estoy viendo. Y va lento, bien lento, no es que un día te caiga el veinte y ya. Es darme cuenta hoy, volverla a regar mañana, y otra vez cacharme. Pero ya llevo un rato aprendiendo a verme de frente y algo sé: ver el desmadre ya es medio camino. Lo que no nombras te sigue moviendo desde abajo. Lo que ya nombraste, aunque sea, ya lo puedes ver venir.

Así que estoy aprendiendo a tenerme paciencia. A no exigirme estar curado ya. A dejar que las cosas tomen el tiempo que tengan que tomar sin salir corriendo a la mitad.

A ver si la próxima que algo se ponga bueno y me den ganas de soltarlo y correr a lo cómodo, lo alcanzo a cachar. Que esas ganas no son que la cosa no sirva. Son que se está poniendo real.

Y por una vez, quedarme.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Versión en construcción

Hoy me acordé de ese fondo de dolor en el que estuve. Y no como quien quiere castigarse por el pasado, sino como quien necesita acordarse de dónde viene para no volver a perderse en los mismos lugares

 
 
 
Acordarme de mi fondo de dolor

Hay algo bien raro con los momentos buenos. Toda la vida nos enseñan a disfrutarlos, a agradecerlos, a descansar tantito… y está bien. Pero nadie te avisa de la trampa que traen: te hacen olvidar. Últ

 
 
 
Cicatrices y anclas

Hay una soledad que no tiene que ver con cuánta gente tienes alrededor. Es más silenciosa… más rara… más pesada. Hoy escuché a alguien decir que se sentía sola, incluso rodeada de personas, y no pude

 
 
 

Comentarios


bottom of page