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Fidelidad empieza contigo

Foto del escritor: Ram Barreda
Ram Barreda
14 jul
2 min de lectura

La fidelidad es una palabra que muchas veces nos tomamos a la ligera. Creemos que la fidelidad siempre es de la pareja hacia nosotros, o de nosotros hacia la pareja. Pero la neta, la fidelidad empieza de nosotros mismos hacia nosotros mismos.

¿Cómo puedes esperar serle fiel a alguien más cuando ni siquiera le has sido fiel a tus principios? ¿Cuando le has fallado a tus propios valores?

Es un pensamiento que traigo después de una plática de ayer. De esas pláticas que te sacuden, ¿no? Porque te das cuenta de que sí: ¿cómo puedes tú pensar en querer dar, en querer entregarte, en ofrecerle a alguien lealtad completa, cuando hay veces que no te has sido fiel a ti? No has sido fiel a tus principios morales. No has sido fiel a tus valores.

¿Y por qué? Por miedo.

Por miedo a volver a sentir. Por miedo a volver a quedar expuesto. A confiar. A abrirte otra vez.

Y entonces, ¿qué prefieres? ¿Una lealtad a medias? ¿Un “unos días sí, unos días no”? Eso a mí no me sirve de nada. Y siendo honesto, a nadie le sirve de nada. Ni a ti mismo.

Lo que entendí es esto: tienes que volver a serte fiel a ti primero. Tienes que quererte. Tienes que volver a estar conectado contigo para que puedas ofrecer eso de verdad. Algo real. No una versión editada de ti que anda cuidándose las espaldas.

Vivir con principios espirituales — ser honesto, ser responsable, ser humilde, ser estoico — suena básico cuando lo escribes así, en lista. Pero no lo es. A todos se nos complica. A mí se me ha complicado. Y ahí ando, aprendiendo a que no se me complique tanto.

Hay que trabajar mucho el amor propio. Hay que trabajar mucho la autoaceptación. Hay que perdonarse a uno mismo — que quizá es lo más cabrón de todo — para poder volver a sernos fieles. Y una vez que te eres fiel a ti, sin duda vas a ser un gran partido para alguien más. Pero no porque andes buscando serlo. Sino porque ya no estás partiendo de la carencia, sino de la abundancia.

Yo hoy siento que parto con cierta ventaja, y no lo digo desde la soberbia. Lo digo porque estoy trabajando el lado espiritual, porque andaba flojeando en esto de mi lealtad conmigo mismo, y alguien me lo hizo ver. Y qué bendición que te hagan ver las cosas a tiempo, ¿no? Para ya no cagarla después.

Así que te dejo esta pregunta, la misma que me hicieron a mí:

¿Te estás siendo fiel a ti?

No a tu pareja, no a tu ex, no a la persona que te gusta. A ti. A tus principios. A tus valores. A eso que sabes que está bien aunque nadie te esté viendo.

Porque si la respuesta es no, ahí es donde hay que empezar. No en Bumble, no en la siguiente relación, no en prometerle lealtad a alguien más. Ahí. Contigo.

Espero que esta reflexión te sirva tanto como me sirvió a mí.

 
 
 

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