Crecimiento no lineal
- Ram Barreda

- hace 15 horas
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He aprendido algo que me costó años entender: el crecimiento no es lineal. Y tampoco lo es confiar en Dios, soltar, aceptar la realidad tal cual es. Nada de eso camina en línea recta, güey. Y quiero compartirte cómo llegué ahí, porque a lo mejor te sirve pararte un momento y preguntarte dónde estás tú con esto.
Hay días en los que todo fluye. Días en los que confiar es fácil: que hay un proceso, que todo tiene su tiempo, que lo que sea que esté pasando viene para algo mejor. Y hay otros días en los que llegan las chaquetas mentales. “Ya pasó mi tiempo.” “Nunca más me voy a volver a conocer con alguien.” Aprendí que eso no significa que retrocedí. Significa que soy humano. ¿Tú qué haces cuando te llega esa voz? ¿La cuestionas, o te la crees de volada?
Me reconozco como alguien hipersensible, y durante mucho tiempo pensé que la solución era volverme evitativo: evitar la conversación incómoda, evitar el compromiso, evitar sentir de más. Hoy entiendo que evitar nunca fue protección, era control disfrazado. Y el control ya lo intenté antes —de mil formas— y nunca funcionó. Confiar y controlar no son lo mismo, aunque durante años los confundí. Vale la pena que te preguntes: lo que llamas “cuidarte”, ¿es de verdad cuidado, o es control con otro nombre?
Aceptar la realidad fue de lo más difícil que he tenido que aprender. Entender el concepto es una cosa; vivirlo cuando la realidad no es la que quería, es otra muy distinta. Aprendí que aceptar no es resignarse. Resignarse es cruzarte de brazos. Aceptar es ver las cosas como son, sin la película que me armaba encima, sin el “debería ser distinto”. Mi cabeza quería reescribir la realidad todo el tiempo: que las cosas hubieran pasado diferente, que la gente hubiera reaccionado diferente, que yo hubiera actuado diferente. Y ahí, en el hubiera, es donde más tiempo perdí. Viviendo entre un pasado que ya no podía cambiar y un futuro que todavía no llegaba, sin foco en lo único que sí era real: el presente. ¿Cuánto de tu día vives en el hubiera en lugar de en lo que sí es?
También aprendí que a veces las bajadas se sienten bien. Se sienten como empezar otra vez, como un reset. Y lo que antes interpretaba como retroceder, hoy lo entiendo como el ciclo haciendo lo suyo. La próxima vez que sientas que “volviste a foja cero”, pregúntate si de verdad es así, o si es simplemente otra vuelta necesaria.
Ser coherente entre lo que digo, lo que hago y lo que pienso sigue siendo de lo que más trabajo me cuesta. Es fácil decir “voy a confiar” cuando nada está pasando. Es otra cosa sostenerlo cuando la incertidumbre está enfrente, respirándote en la nuca. Ahí es donde de verdad se prueba si lo que dices creer, lo crees.
Y ahí entran las conversaciones incómodas. Aprendí que parte de esa coherencia, de ese soltar el control, es tener las conversaciones que no quiero tener: decir lo que de verdad pienso aunque no le guste al otro, preguntar lo que me da miedo preguntar, poner el límite que antes evitaba por no incomodar. ¿Qué conversación traes pendiente ahorita, esa que sigues posponiendo?
Solo por hoy, confío. Solo por hoy, suelto el control. Solo por hoy, acepto que hoy es un día de bajada, o de subida, y que ninguno de los dos define el camino completo.
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