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Foto del escritor: Ram Barreda
Ram Barreda
2 abr
2 min de lectura

Últimamente me ha costado estar en paz con mi realidad y la verdad es que es normal, aunque muchas veces uno quisiera que las cosas fueran totalmente diferentes. A veces me quedo pensando en cómo hubiera sido no haber tenido problemas personales tan fuertes que me tumbaran, haber tenido una relación normal "by the book" y hoy estar en otra mentalidad, tal vez hasta casándome o siguiendo ese camino lineal que nos dijeron que era el correcto. Pero tengo que aprender y recordarme constantemente que esa no fue la vida que me tocó esta vez. Tuve que tocar fondo, perderme, perder casi todo y salir adelante porque simplemente no hubo de otra; fue sobrevivir o desaparecer. Hoy entiendo que sin esas derrotas o esas lecciones tan duras no tendría la madurez ni la fuerza que tengo ahora, no estaría aquí en donde estoy profesionalmente, asumiendo retos que antes me habrían quedado grandes, ni espiritualmente o personalmente. Me dolió soltar la idea de la vida que "debería" tener, pero me di cuenta de que mi proceso ha sido mucho más real que cualquier cuento de hadas. Sé que debo confiar en los planes de Dios y saber que lo que es para mí algún día llegará en el tiempo y la forma que Él quiera, por eso no dejo de creer en Él. He aprendido que no voy tarde, simplemente voy a mi ritmo y con una base mucho más sólida porque me costó cada paso. Al final, entiendo que mi historia no tiene que verse como la de los demás para ser valiosa, y que cada golpe me preparó para cuidar y valorar lo que viene con una gratitud que antes no conocía. Estoy aprendiendo a abrazar mis cicatrices porque son la prueba de que, aunque me rompí, supe cómo volver a armarme.

Un día a la vez.

 
 
 

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